Banquete

Cómo me encantaría tener una máquina del tiempo y poder estar presente en uno de los primeros banquetes de la historia humana, cuando la palabra “banquete” ni si quiera existía para referirse a la celebración de alguien o algo ofreciendo una comida ostentosa, solo que en lugar de alrededor de una gran mesa llena de manjares, sería alrededor de una gran fogata cocinando lo que recién se ha cazado. Me imagino un enorme mamut y toda la tribu feliz comiéndolo. En esta era su gran revelación tecnológica fue la vestimenta, la herramienta y el fuego.

Así era el banquete en la Edad de piedra. Así es como la tradición comienza y se extiende a lo largo de la Tierra. Los griegos de la Antigua Grecia eran partícipes de tan buenos banquetes celebrando simposios y lo podemos constatar con la obra literaria “El banquete” de los diálogos de Platón.

Más adelante la misma mismísima Biblia nos regala evidencia con “Las bodas de Caná” e incluso “La última cena”.

Y creo yo que más allá del hecho de la invención de un concepto, viene de la naturaleza del ser humano al sentir la felicidad que produce un logro, un éxito o un triunfo, ya sea personal, educativo, laboral o religioso. Es el hecho de compartir la emoción que embarga ese rico momento de éxtasis. Homenajear a alguien que lo merece, ya sea por su trayectoria, por su historia de vida, por el simple hecho de vivir un año más.

Ahora bien, el banquete generalmente está aunado a la celebración de alguna ceremonia, principalmente familiares: una boda, XV años de una adolescente, bar/bat mitzva, el año nuevo, navidad, incluso un funeral pueden ser buenos ejemplos para ofrecer un buen banquete. Sin embargo, en la Edad Media los motivos eran menos emocionales y podían ofrecerse por la llegada de un nuevo embajador extranjero al país o porque simplemente tenían humor para un baile y el baile y la vestimenta merecían un banquete. Se realizaban principalmente en la clase alta, la realeza, en ellos se cerraban pactos, uniones matrimoniales y convenios. Eran más bien celebraciones que tenían que ver con el poder.

El cualquier caso, siempre veremos un anfitrión y un homenajeado que no necesariamente es la misma persona. El anfitrión es quien organiza corre con los gastos de la comida y el homenajeado es por quien se celebra el banquete. Podemos medir un banquete con base en el número de invitados o la cantidad de platillos y bebidas y el número de platos que hay en éste. Pero de que el banquete es una comida muy ostentosa, lo es, y que el motivo lo vale, también.

En Kgourmet, entendemos la importancia de tu celebración, la felicidad que te da compartir con tus seres queridos y amigos cercanos ese tan esperado momento, es por eso que cuidamos cada detalle de tu banquete. Nosotros queremos tomarle la mano a tu anfitrión para guiarlo y que el resultado sea único y perfecto, como lo mereces. Contáctanos y haremos que tu banquete sea inolvidable.

Categorías: Eventos

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